BCV sede regional

ubicación: ciudad guayana

año: 2016

status: ideas preliminares

cliente: banco central de venezuela

arquitectos asociados:

  • franco micucci + arquitectos asociados.
  • aliz mena y bernardo dorbessan

director de proyecto:

franco micucci

arquitectura:

iliana germán, aliz mena, manuel barrios, claudia vergara, cruz criollo, josé angel perez,

urbanismo:

franco micucci

estructura:

nicolas labropoulos

instalaciones sanitarias:

bernardo dorbessan

Premio: Tercer lugar

Concurso en 2 etapas. 1era etapa Presentación de credenciales / 2da. etapa Concurso a nivel de anteproyecto.

El conjunto arquitectónico explora los sistemas compositivos de la ciudad y su organización urbana. La racionalidad del esquema moderno se reinterpreta a partir de un espacio fluido que integra pasajes peatonales, patios, plazas y parques, a la vez que diferencia un cuerpo bajo de naturaleza más pública de otro más alto en el que se concentran las funciones más privadas del Banco.

El proyecto se enmarca en una tradición arquitectónica moderna dentro de la cual, Banco Central de Venezuela, ha desarrollado proyectos notables que le han convertido en un símbolo de solidez institucional con propósito social y conciencia ambiental. Se entiende como símbolo de progreso, el cual, en este caso, actúa como elemento integrador de funciones económicas, ambientales y sociales.

La propuesta pretende elaborar una imagen simple, capaz de convertirse en un icono para la ciudad a la vez que adopta y resuelve aspectos propios de la complejidad del lugar, programa y funcionalidad. Esto último resulta fundamental pues el reto es garantizar la seguridad y control, propios de una institución bancaria, a la vez que pueda integrarse a la comunidad a través de una serie de programas y espacios de naturaleza pública.

El conjunto actúa como un dispositivo urbano mediador entre situaciones espaciales diversas y que permite el desarrollo progresivo o en etapas, sin perder la esencia de su concepto. Se ensambla a través de una estructura perimetral que define borde, arroja sombras, genera humedad y favorece un sistema peatonal en todos sus frentes. A su vez esta estructura genera un recinto en el que se ensamblan los diversos edificios o módulos a través del sistema de pasajes, patios y espacios abiertos en general. La idea es garantizar un concepto formal claro a pesar de la ejecución progresiva del conjunto y su necesidad de permitir un cierto grado de flexibilidad y autonomía en el diseño o funcionamiento de cada componente.

Los diversos edificios del conjunto traducen aspectos de la tecnología y medios propios de la región en una solución constructiva racional, económica, factible, ambientalmente responsable y de valores expresivos o artísticos. Cada edificación actúa como un dispositivo lúdico que, además de desempeñar funciones para el medio ambiente, es capaz de aprovechar eficientemente recursos como el agua, el aire, la energía, la vegetación, los desechos. A su vez el edificio funciona como instrumento para el arte dada la posibilidad de desarrollar sobre sus fachadas juegos de luz y sombra, o de emplearlas como dispositivos comunicacionales, expositivos y de información.

El concepto planteado para la Ciudadela El Dorado puede ser comprendido como la elaboración de una geografía arquitectónica en la que se producen espacios que intentan reconstruir la naturaleza o espíritu de lugares emblemáticos de Guayana. Esto a través de referencias directas o conceptuales a recintos de agua notable o formaciones montañosas particulares o monumentales, en los que la luz y el aire producen efectos muy especiales en el paisaje